Este 28 de mayo se conmemoró el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer. Falta de información, imposición de tratamientos, tratos discriminatorios y poco llamado al autocuidado, son algunas de las denuncias que se hacen hasta el día de hoy.

Aprofa, la Asociación Chilena de Protección de la Familia, ha velado siempre por la salud sexual, reproductiva y por el derecho que tiene la mujer y la comunidad LGTBIQ+ a mantenerse informada de todo en cuanto a educación sexual y salud se refiera, aportando con atenciones clínicas con enfoque en derechos y género. Estas atenciones se caracterizan por el respeto, entienden las desigualdades de género y sus consecuencias, favorecen el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos y ofrecen alternativas que permitan que las mujeres decidan, cambiando el paradigma en la relación matrona – usuaria.

Este 28 de mayo se conmemoró el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer y en nuestro país, según cifras de la encuesta Nacer en Chile del 2018 realizada por el Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), un 45% de las mujeres han sufrido de violencia en esta área de la salud. Y si bien, no hay estudios directos acerca de violencia en consultas ginecológicas (médicos y matronas), desde Aprofa creen que los resultados son extrapolables. “Diariamente vemos a personas, especialmente mujeres, criticar al sistema de salud tanto público como privado, donde los médicos y matronas los “retan” o les imponen tratamientos, métodos anticonceptivos y exámenes innecesarios”. Comenta Débora Solís, directora de Aprofa.

Pero, ¿qué entendemos por violencia obstétrica? ¿es lo mismo que la violencia ginecológica? La violencia obstétrica, es aquella que se ejerce contra las mujeres en contextos de embarazo, parto y postparto. La atención con enfoque de derechos previene la violencia en las atenciones de salud, generando una relación de respeto entre usuario y profesional, entregando herramientas a los usuarios/as para ejercer sus derechos. Por otra parte, y sumado a esto, se imponen métodos anticonceptivos sólo por edades o estados nutricionales (implante hormonal para las jóvenes o T de cobre para mujeres sólo con hijos), exámenes de ITS cuando no hay factores de riesgo, exámenes sólo por rutina (como ecografías o mamografías sin antecedentes) y tratamientos más invasivos como colposcopías u otros cuando no son parte de las normas de atención. En general el sistema privado siempre prefiere pedir “de más”.
Por esta razón, Aprofa ofrece atenciones de salud con enfoque de derechos. Matronas y profesionales altamente capacitados, que atienden de manera respetuosa, amigable y sin prejuicios, siempre desde la confidencialidad, con empatía, seguridad y calidad. Son atenciones de 30 minutos, orientadas a satisfacer las necesidades del individuo y no del profesional y que se enfoquen desde las diferencias, tratando de educar para que esta no sea motivo de vulnerabilidad.

Dentro de las atenciones que está realizando Aprofa, varias de ellas de manera virtual a través de su página web, están: consulta de métodos anticonceptivos en general, consulta ginecológica, control ginecológico, toma de PAP en hombres y mujeres, inserción y extracción de dispositivos intrauterinos (DIU), inserción y extracción de implantes, test rápido VIH, orientación en opciones, consulta ITS, consulta por disfunciones/trastornos sexuales, consulta por violencia sexual y diversas consejerías (diversidad sexual, placer, doble método, prevención de abuso, etc).

En ámbitos generales, las consultas privadas tienen un valor variable con un mínimo de 25 mil pesos y rendimiento de 15-20 minutos. En Aprofa, cada consulta vale 9 mil pesos a estudiantes y 12 mil pesos a particular, con duración de 30 minutos.

“En cuanto a nuestros resultados, estamos felices de que cada año los niveles de satisfacción usuaria de nuestros centros alcanzan valores superiores superiores al 90%, en cuanto al trato humano como a la calidad de los materiales, insumos y nuestras clínicas”, reflexiona Solís.
Es importante hacer hincapié en que la violencia obstétrica, se produce muchas veces por la formación de pregrado de los profesionales de la salud, en donde se les recalca la importancia de hacerse cargo de los procesos del otro. Se les educa para ser dueños de la salud de otros y no acompañantes en sus procesos personales. Además, la falta de información es otra de las causas, normalizando el no hacerse cargo de nuestro autocuidado y entregando la responsabilidad exclusivamente a los especialistas.

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